lunes, 12 de octubre de 2009

Contexto socio-cultural

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En España, durante los siglos XVI y XVII se desarrolló lo que se llamó el siglo de oro. Esta época se caracterizó en sus comienzos, por el máximo esplendor: en la segunda mitad del siglo XVI España encara, tanto social como económicamente, una fase de expansión, tras la consolidación de un Estado Moderno con una Monarquía absoluta que consiguió Carlos I.
Pero en los comienzos del siglo XVII comienza su declive: el proceso expansionista del Imperio se ve afectado por la expulsión de los judíos y musulmanes, los bandidos, la separación de Portugal y Cataluña y la falta de recursos que provenían de América. España sufrió una crisis demográfica, producto de la mortalidad causada por las pestes, las hambrunas y las guerras, y la expulsión de los moriscos.
La sociedad española tenía muchos contrastes entre pobres y ricos: la nobleza y el clero eran los poseedores de las tierras y todos los privilegios, mientras que los campesinos tuvieron que sufrir todas las consecuencias de la crisis económica. El paso de estamentos era casi imposible, debido al conservadurismo y la jerarquización social. La única opción para poder ascender era entrar al clero; es por esta razón, y el clima de fervor religioso, que en esta época el número de eclesiásticos españoles se duplicó.
Mientras que los aspectos económicos y políticos durante el principio del siglo XVII se encontraban en crisis, el aspecto cultural cobró un impulso extraordinario con el estilo barroco. Este fue un reflejo de las circunstancias antes mencionadas: se impone una concepción negativa del mundo y de la vida, derrumbando el idealismo renacentista que reinaba anteriormente, con la visión armónica del mundo y su amor a la vida.

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